Magali Martin

Nutricionista

Blog de nutrición animal

Comprender la nutrición con claridad y sin complicaciones

En este blog comparto artículos basados en mi experiencia profesional en nutrición canina, felina y de hurones. Mi objetivo es ofrecer información clara, útil y basada en evidencia para ayudar a las familias a tomar decisiones informadas sobre la alimentación de sus animales.

Aquí encontrarás explicaciones prácticas, análisis nutricionales y reflexiones sobre temas que veo cada día en consulta: digestiones sensibles, dietas naturales, interpretación de alimentos comerciales, suplementación y bienestar.

Publico un nuevo artículo cada mes, siempre con la misma intención: hacer la nutrición animal más accesible, más comprensible y más útil en el día a día

El gato que deja de comer: cómo la alimentación puede acompañar después de la visita veterinaria

Publicado el 11/08/2026

En el gato, la interrupción de la ingesta alimentaria es siempre una situación que requiere atención rápida. Su metabolismo depende de un uso continuo de proteínas, y la reducción del aporte energético provoca una pérdida muscular temprana. Cuando esta pérdida se instala, aumenta el riesgo de lipidosis hepática, especialmente si la anorexia se prolonga. Por eso la primera etapa es siempre la misma: consultar al veterinario en cuanto el gato deja de comer o come claramente menos.

Una vez identificada la causa y establecido el tratamiento, la alimentación se convierte en un elemento que puede acompañar la recuperación. No sustituye la intervención médica, pero puede ayudar a estabilizar la situación y limitar las complicaciones derivadas de la falta de aporte.

Después de la consulta: qué se evalúa realmente

Un gato que no come puede presentar dolor, náuseas, disminución del olfato, malestar digestivo o un nivel elevado de estrés. En algunos casos aparece una aversión alimentaria: el gato asocia un olor, una textura o una situación con una sensación desagradable experimentada recientemente. Este fenómeno está descrito en la literatura clínica y puede dificultar la reintroducción del alimento.

Mientras tanto, la pérdida de masa muscular continúa. En el gato, esta pérdida es rápida y puede volverse significativa en pocos días. Este punto —la pérdida de tejido magro— es lo que hace que la anorexia felina sea especialmente delicada.

Por ello, la reintroducción alimentaria debe ser progresiva, adaptada al estado del gato y validada por el veterinario.

Mi papel en estas situaciones

Mi intervención comienza únicamente después de la consulta veterinaria. El objetivo es adaptar la alimentación al contexto clínico: lo que el gato puede tolerar, lo que rechaza, cómo se aproxima al comedero, cómo responde al olor, a la textura o a la temperatura, y qué es viable para la familia.

Según el caso, esto puede implicar una textura más sencilla de gestionar, un olor más marcado, una temperatura ligeramente templada o una presentación distinta. Estos ajustes no son soluciones por sí mismos: simplemente facilitan que un gato que aún no ha recuperado su estado habitual pueda retomar la ingesta sin añadir más estrés o incomodidad.

La idea no es “hacer que coma” a toda costa, sino acompañar la recuperación respetando los límites fisiológicos y conductuales del gato.

Cuándo contactar conmigo

Si su gato ya ha sido visto por un veterinario y necesita apoyo para estabilizar su alimentación, comprender qué puede aceptar o reconstruir una rutina alimentaria adaptada a su estado, puedo ayudarle a establecer un enfoque realista y seguro.

Por qué es tan importante reintroducir alimentos correctamente después de una pancreatitis aguda en perros

Publicado el 14/07/2026

La semana pasada atendí un caso que me recordó lo delicado que puede ser el proceso de recuperación tras una pancreatitis aguda. Me contactaron para elaborar un plan de dieta, pero antes de empezar pregunté algo esencial: ¿el perro estaba comiendo ya? En este caso concreto, el veterinario había decidido mantener al perro en ayunas durante unos días y estaba valorando cuándo iniciar la alimentación de nuevo.

Y aquí está la clave: no todos los casos de pancreatitis requieren ayuno. Eso lo determina exclusivamente el veterinario según la gravedad, el estado del perro y la evolución clínica. Algunos perros continúan comiendo desde el principio con dietas muy controladas; otros necesitan una pausa breve. Cada caso es distinto.

Lo que sí es común a todos es que la reintroducción de alimentos es un momento crítico. Y si se hace mal, puede ser peligroso.

Por qué la reintroducción de alimentos es tan importante

Cuando un perro ha pasado por una pancreatitis, su sistema digestivo está en un estado de vulnerabilidad. El páncreas ha estado inflamado y la digestión puede estar alterada. Si el veterinario ha indicado ayuno, ese ayuno es solo una parte del tratamiento, no la solución completa.

El siguiente paso —volver a comer— es igual de importante que el tratamiento inicial. No se trata solo de “dar comida”: se trata de comprobar si el cuerpo está preparado para recibirla sin volver a activar el dolor, la inflamación o el malestar.

Qué puede ocurrir si se salta la reintroducción de alimentos

Si después de un periodo de ayuno se introduce comida sin control, sin supervisión veterinaria o sin respetar los tiempos del páncreas, pueden aparecer problemas como:

  • vómitos inmediatos o diferidos,
  • dolor abdominal,
  • diarrea o heces muy blandas,
  • recaída del cuadro pancreático,
  • deshidratación,
  • riesgo de hospitalización,
  • retroceso en la recuperación.

En algunos casos, el perro puede entrar en un ciclo de “mejoro–empeoro” que alarga la recuperación y genera mucha angustia en la familia.

Por eso, cuando un perro ha estado en ayunas, no se puede empezar un plan de dieta directamente. Primero hay que asegurarse de que tolera las primeras ingestas y de que el veterinario confirma que es el momento adecuado.

Mi experiencia con este caso

En este caso concreto, el veterinario decidió que ya era el momento de empezar a comer de nuevo. Antes de elaborar el plan de dieta, acompañé a la familia en esa fase inicial: observar cómo toleraba las primeras ingestas, cómo respondía su digestión y si aparecían signos de dolor o malestar.

Solo cuando el perro demostró que podía comer sin empeorar, empezamos a trabajar en su dieta segura.

Si hubiéramos saltado ese paso, el riesgo de recaída habría sido muy alto. Y una recaída de pancreatitis no es un simple malestar: puede ser grave, dolorosa y requerir hospitalización.

Si tu perro ha pasado por una pancreatitis, esto te interesa

Cada caso es diferente. Algunos perros necesitan ayuno. Otros no. Algunos toleran comida desde el primer día. Otros necesitan una reintroducción muy progresiva.

Lo importante es no avanzar sin la confirmación del veterinario y no diseñar una dieta sin saber cómo ha respondido el perro a las primeras ingestas.

Si tu perro ha pasado por una pancreatitis y tienes dudas sobre cuándo o cómo avanzar hacia una dieta segura, puedes contactarme. Te ayudaré a entender qué necesita tu perro en cada fase y cómo avanzar sin poner en riesgo su recuperación.

Diferencia entre un régimen BARF por “reparto de ingredientes” y una formulación nutricional

Publicado el 13/05/2026

En el mundo de la alimentación cruda es habitual encontrar recomendaciones muy simples: un porcentaje de carne, otro de huesos carnosos, un poco de vísceras y una parte de vegetales o frutas. Es una forma intuitiva de estructurar una ración, fácil de recordar y aparentemente lógica. Muchas familias creen que, siguiendo estas proporciones, la dieta queda automáticamente equilibrada. Pero esta aproximación no dice nada sobre lo que el animal recibe realmente.

Una repartición de ingredientes es solo un marco general. No garantiza el equilibrio nutricional, ni la seguridad, ni la adaptación a las necesidades individuales. Dos carnes pueden tener perfiles de aminoácidos completamente distintos. Dos tipos de huesos carnosos no aportan el mismo calcio. Dos hígados no contienen la misma cantidad de vitamina A o cobre. Y dos perros del mismo peso no tienen necesariamente los mismos requerimientos.

Aquí es donde aparece la diferencia fundamental entre seguir una repartición” y formular una dieta.

Formular no consiste en elegir ingredientes y asignarles porcentajes aproximados. Formular significa construir una ración revisando nutriente por nutriente para asegurarse de que los requerimientos están realmente cubiertos. No solo miro los ingredientes: miro lo que contienen. Aminoácidos esenciales, minerales, vitaminas, energía, digestibilidad, ratios… Compruebo que el calcio y el fósforo están en equilibrio, que la lisina es suficiente, que la vitamina D no es ni demasiado baja ni excesiva, que el zinc está presente en la cantidad adecuada. Y adapto la ración a la edad, al tamaño, a la actividad, a la fisiología y, cuando es necesario, a la patología del animal.

La aproximación por repartición no tiene en cuenta nada de esto. No distingue un hígado de pollo de uno de vacuno, aunque su composición sea muy diferente. No diferencia un cuello de pollo de una carcasa de pavo, aunque su equilibrio calcio/fósforo no tenga nada que ver. No considera la digestibilidad, ni la energía, ni las necesidades específicas de un cachorro, un senior, un perro esterilizado o un gato. No permite verificar si la ración está realmente equilibrada o si está generando excesos silenciosos que se acumulan con el tiempo.

Dos raciones construidas con la misma repartición pueden ser totalmente distintas en términos nutricionales. Una puede cubrir los aminoácidos esenciales; la otra no. Una puede aportar demasiada vitamina A; la otra quedarse corta. Una puede ser demasiado energética; la otra insuficiente. La repartición da una estructura, pero no da garantías.

Formular, en cambio, permite saber exactamente lo que se está haciendo. Es un enfoque científico, riguroso y personalizado. Permite adaptar la ración a un cachorro en crecimiento, a un perro deportista, a un animal sensible, a un gato con necesidades muy específicas o simplemente a un perro de familia que merece una alimentación equilibrada y segura. Es una metodología que no deja espacio al azar.

En nutrición animal, la diferencia entre seguir una repartición de ingredientes y formular una ración es la misma que entre cocinar “a ojo” y seguir una receta diseñada por un profesional. Ambas pueden dar un resultado aceptable, pero solo una garantiza que todos los nutrientes están realmente cubiertos.

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